Que se me olvidó lo que se siente un abrazo,
pero no cualquier abrazo: uno de esos,
generosamente egoístas.
Que se me olvidó lo que se siente un beso en los labios,
de esos que una madre nunca te puede dar
(aunque no sean tan amorosos).
Que se me olvidó lo que se siente un mirada,
de las que lo admiran a uno como si fuera una obra de arte,
digna del mejor artista, vista por el mejor crítico.
{¿Será malo querer sentirse la obra maestra de Dios?
No es ante todos, no me importa eso. Sólo ante uno, ante ti.
Una obra maestra que te fue hecha especialmente, a la medida.}
Que se me olvidó lo que se siente llorar,
porque ya lloré tanto que hace como mil años que no tengo lágrimas.
Y las lágrimas de felicidad las guardé en un frasco que no voy a abrir
hasta que sea verdaderamente oportuno.
¿Sabes qué?
Que de pronto, no por ser mejor o peor,
viniste a ocupar el lugar que aquel otro ocupó durante años.
Y lo más frustrante es que tus labios sí fueron probados por los míos…
…y no puedes ser adicto a algo que no has probado.
Últimamente mi desesperación amorosa (de la que ahora me río, y por la que mañana lloro) me ha hecho frecuentar páginas de Internet que tienen como fin “conocer gente”.
Nah, mentira… no es últimamente xD, así ya desde hace mucho tiempo… ¿y saben qué?
¡ES UNA MIERDA!
Viviendo en un pueblito una ciudad pequeña, como aquí donde yo vivo, es difícil encontrar personas que vivan cerca de uno; casi todo son de las grandes urbes (léase, Pejelandia o el DF) y los pocos que me han tocado medianamente cerca no cumplen con las características deseadas.
Y no es que yo sea, wow, súper-exigente, sino que a veces la gente comete algunas barrabasadas insoportables…
Así pues, queridos lectores, les dejó algunos tips para que me liguen en Internet:
1) No pongas en tu perfil fotos de gente famosa o de modelos. Y no se te ocurra aparentar que son fotos tuyas (créanme, me ha pasado u.u).
2) A menos que tengas unos pectorales de oro y un vientre de lavadero, no pongas una foto tuya sin camisa… e incluso con un buen cuerpo, no lo hagas, demuestra que eres un naco irredento y que tus intenciones son un buen faje.
3) Tampoco pongas fotos de tu pubis, especialmente si llevas unos calzones horribles y se notan más tus lonjas que tu “cosita” .
4) Si tienes cincuenta años, no pongas tu perfil en la sección de jóvenes…
5) En sitios como SEXY O NO, trata de poner una foto en la que salgas presentable, de menos…
6) Si me agregas al MSN, haz el favor de que tus conversaciones no lleven el siguiente rumbo:
ÉL: Hola
YO: Hola
ÉL: ¿Gay o bi?
YO: Muy bien, gracias, y tú? ¬¬
O pior tantito (y ya saben que pior es peor que peor):
ÉL: Hola
YO: Hola
ÉL: ¿Activo o pasivo?
YO: Yo gay, y tú? ¬¬
7) Sí, me gusta el pene, pero no me interesa ver tu pene antes de ver tu cara. La ortografía es importante para mí. Y ya sabes lo que dicen: la primera impresión es la que cuenta, así que si mi primera impresión contigo será por escrito, trata de escribir, si no perfecto, por lo menos de modo aceptable.
9) Fíjate de donde soy al ver mi perfil: si vives del otro lado del país, ¿para qué diantres me agregas?
10) No quieras que nos veamos al día siguiente de que nos conocimos. Sólo lograrás infundir mala espina.
1. Estar despierto en la madrugada. Me pongo de un humor muy extraño y molesto.
2. Que insinuen que soy mujer o que no soy “completamente hombre” por ser homosexual.
3. Que no me hagan caso.
4. Cuando tu novia me restriega en la cara que no eres mío (en esos momentos, y sólo en esos momentos, la detesto realmente).
5. Los granos de mi espalda ¬¬
6. El cigarrillo.
7. El chantaje sentimental.
8. Olvidar dónde dejé cosas como lápices, plumas o gomas cuando acabo de usarlas hace un momento.
9. La gente que critica a la Iglesia católica basándose en las cosas que leen en El Código da Vinci o en (pseudo)documentales sensasionalistas.
10. Mi cámara.
11. La gente que quiere hablar como si fuera muy inteligente, que dice tonterías como “más sin embargo” y trata de usar un lenguaje muy rebuscado cuando puede decir las cosas de modo más simple y sonando más inteligente.
12. La cerveza.
13. AESO
14. La gente que comete faltas de ortografía cambiando V por B en palabras imperdonables, como nobia, ber, chabo, vueno, bibir, etcétera…
15. La gente que usa emoticons en el MSN y que les pone “si”, “bien”, “no” y entonces cuando escriben palabras como silla, también, nosotros, el MSN pone los emoticons a media palabra.
16. Que me digan cosas como “no lo entenderías”.
17. El ruido.
18. La gente que tira basura en las calles.
19. Las corridas de toros.
20. Cualquier forma de maltrato hacia los animales.
21. La gente que se queja.
22. El insomnio.
23. Mi piel.
24. El picante.
25. Las zanahorias cocidas.
26. El olor de la gente que vive en pueblos muy rurales (no es por ofender ni por ser racista; incluso tengo amigos que viven en esos lugares y conozco a personas muy respetables y honradas y todo eso… pero el olor me da un no-sé-qué que qué-sé-yo).
27. Que me hagan preguntas obvias.
28. Que se metan contigo.
29. A Andrés Manuel López Obrador.
30. La Ciudad de México.
31. En general, a la gente de este país (llámenme malinchista, no me importa).
32. La lonja.
33. Que me hagan notar eso…
34. No saber escribir bien una palabra.
35. No tener nada que decir.
36. Las fiestas familiares llenas de tías que no he visto en mi vida y que dicen SIEMPRE: “Ay, pero qué grandote estás, yo te conocí cuando eras de este tamañito” .
37. La gente lenta.
38. Que me interrumpan.
39. A mi hermano cuando hace berrinches (¡por DIOS, tiene 15 años! ).
40. Que mis papás sobreprotejan y mimen a mi hermano (ídem.).
41. Los teclados mal configurados en los que no puedo poner acentos correctamente.
42. Que la gente le ponga mucha salsa a las papas…
43. La estúpida actitud mexicana de odiar a los Estados Unidos.
44. Que Benito Juárez sea casi un dios para los mexicanos.
45. Las mujeres con tetas operadas.
46. Casi todos los chistes de Polo-polo.
47. Que las computadoras sean tan complicadas.
48. El futbol.
49. Las caras que tienen los futbolistas cuando les toman fotos en movimiento.
50. La gente que piensa que siempre tiene la razón.
51. Que no quieran discutir cuando yo sí quiero discutir.
52. Que todos los chavos que me gustan realmente vivan muy lejos, sean heterosexuales o no me hagan caso.
53. No tener novio.
54. Que me digan que estoy urgido.
55. Saber que de cierto modo es verdad.
56. Las canciones de rock donde el cantante grita.
57. No saber chiflar.
58. Ser tan ignorante en cuestiones musicales.
59. Los pantalones entubados.
60. Las rastas.
61. Traer el cabello muy corto.
62. La burocracia.
63. Las películas dobladas.
64. Que los fumadores digan “de algo me he de morir”.
65. Tener tan poca fuerza de voluntad.
66. Las supersticiones.
67. Recordar que presté algo pero no recordar a quién.
68. Que el tiempo pase tan lento.
69. Sentir como si nadie comprendiera lo que pienso.
70. Vivir en este país (de nuevo, llámenme malinchista, pero si en vez de eso analizaran porqué pienso eso e hicieran un esfuerzo por cambiarlo, se los agradecería).
Han pasado varias cosas la semana pasada que vale la pena rescatar.
El miércoles fue la entrega de diplomas de bachiller. Fue muy bonito y se cumplió mi sueño dorado de aventar el birrete al final de la ceremonia, como en la tele xD.
El jueves fue la fiesta de graduación. Fue preciosa y me quedé hasta que se terminó; al final nos llevaron mariachi y yo parecía ebrio de las lágrimas, la emoción, los gritos… a pesar de que sólo me tomé dos copas de vino y durante la comida. Terminé haciendo un par de nuevos amigos… o por lo menos, nuevos conocidos.
Aw… llevo varios días con la crisis emocional: voy a extrañar mucho la prepa, pero al mismo tiempo me muero de ganas por entrar a la facultad.
La fiesta del jueves terminó el viernes en la madrugada, así que me desperté como al medio día. Después fui a ver una obra de teatro llamada “La niña Esther”, que dirige Memo, el que fue mi profe de teatro en el taller de la prepa; en dicha obra sale una de mis compañeras. Están de temporada durante un mes o dos, presetándose viernes y sábados.
Me dio un poco de (o bastante) envidia. A lo largo de mi estancia en ese grupo de teatro preparatoriano yo siempre me llevé las palmas (¡al diablo la modiestia!). Sé que hubo mejores que yo, pero yo era mucho más dedicado y responsable que los otros. Esta chava tiene talento, sí, pero yo también lo tengo… y ella, con menos de un año, ya está en una obra en temporada, mientras que yo, tras toda mi prepa en el mentado grupo, nunca tuve la oportunidad de hacer algo así de profesional.
Me frustra demasiado…
Pero dejando aparte estas cosas feas, el sábado fue un día muy divertido.
Me levanté temprano y me fui a la Ciudad de México… yo solito. Me dio miedo, porque yo no soy lo que se dice orientado… a mis padres les inventé que iba con un amigo, para no ponerlos de nervios .
Pero al final llegué bien y a tiempo, y ahí me encontré con Pech. Es la primera vez que conozco en persona a alguno de mis “cyberamigos” y me la pasé genial; es un niño lindo y agradable y me dio mucho gusto conocerlo.
Me llevó a conocer Zona Rosa… no había muchas cosas interesantes pues era de día, y los antros y esas cosas son de noche… amén de que ambos somos menores de edad; tal vez yo, con mi barbita y mi voz algo gruesa, podría pasar por adulto sin necesidad de identificación, pero para él, que tiene sus tiernos 15 añitos, no parece muy sencillo.
Estabamos sentados en una especie de… diantres, no tengo idea… pero estábamos sentados y una chava muy buena onda y muy fresa nos ofreció cupones para “Popeye’s” (¿Alguien había oído hablar de dicho restaurante? Yo no…). De no haber comido antes y traer un poco más de dinero, me cae que sí le hubiera comprado.
Y mientras seguíamos ahí sentados una escuincla babosa de como cinco años pasó y nos dijo “putitos”… bueh, supongo que sus padres le han enseñado que si está por Zona Rosa y ve a dos hombres juntos son unos “putitos”. En cierto modo fue tierno, divertido y triste… me reí mucho.
Zona Rosa es uno de esos lugares del D.F. que son bonitos. No hay tanta basura ni tantos graffitis. Pero los efectos de la contaminación fueron obvios en mí, que estoy acostumbrado a un aire un poco más limpio. Ya de vuelta en casa me dolía bastante la cabeza.
Tomamos un café (bueno, él, porque yo odio el café… tomé chocolate) en una cafetería de ambiente. Los nombres de las cosas en el menú eran muy graciosos: “Migajota“, “Machín”, “Petit Diva”…
Hicimos algunas cosas más y finalmente regresé a mi casa. Llegué más temprano de lo que tenía planeado, pero estuvo bien.
En la noche, mi conexión a Internet falló y aunque traté, no la pude volver a hacerla funcionar. Hasta ayer y con ayuda de Vico logré hacer que la chingadera sirviera; volvimos a instalar todo y nos tardamos bastante. De igual modo, la conexión iba y venía, pero no se perdía completamente como el sábado. Yo pienso que el problema es de la compañia; tal vez a causa de las lluvias…
Mi computadora va de mal en peor. He decidido que una vez tenga dinero, compraré DVDs vírgenes para hacer un respaldo de mis archivos y la formatearé. También me compraré un mouse nuevo… al mío le falla el botón izquierdo, así que lo configuré para que los botones cambiaran sus funciones, como si fuera zurdo. Ya me acostumbré, no fue difícil.
El sábado salió por fin el libro de Harry Potter… todo un acontecimiento. Lo malo es que ahora voy a tener que andar con cuidado por internet, evitando cualquier página en donde se mencione al no-tan-niño mago, para evitar el más mínimo spoiler.
Ayer leí Harry Potter y la Piedra Filosofal. Lo terminé en un día, como la primera vez. Hoy comienzo con la cámara secreta, pero lo leeré en inglés. Después sigue el prisionero, luego el caliz, ambos en español, y después la orden y el príncipe, ambos en inglés. Los que lea en inglés los leeré así porque l0s tengo en los dos idiomas y aunque mi inglés no es tan bueno, espero poder entenderlo todo y aprender algunas cosas nuevas pues la historia ya la había leído antes en español y la conozco bien. Cuando por fin termine de leer los seis, empezaré a leer en inglés el último… hasta que llegué el momento del lanzamiento del libro en español.
Aw… abandoné todas mis demás lecturas por esto… voy a entrar algo desprotegido a la facultad, me temo… jeje.
Estas vacaciones voy a ir a clases de francés. Voy a avanzar un nivel en verano y para septiembre habré terminado el nivel 4 de 12. No voy tan mal; en realidad no es difícil hablarlo: escribirlo es otro pedo. Además de que no tengo mucho vocabulario; debo ponerme a estudiar eso…
Bueno, creo que eso es todo. Nos leemos.
Fargok.
P.D.: Últimamente he recibido pocos comentarios… ¿es que ya nadie me quiere? ¿O se fueron todos de vacaciones?
P.D.2.: Nadie visita tampoco mi foto ni mi metro. ¡Háganlo! Porfa, please, s’il vous plaît… Estoy necesitado de atención… (ah, pobre niño sin amor… como la niñita peleada con la vida que nos dijo putitos x’D).
~Y para cerrar con broche de oro… mis ídolos, los maravillosos Les Luthiers~
xD ¡Me matan! Estoy volviéndome adicto a ellos… Aaaw… los amo *-*.
Muchos me han dicho que soy muy maduro para mi edad. La verdad yo no lo creo así; yo creo que para mi edad mi madurez es normal y que aún soy un niño.
Sólo tengo 17 años.
Soy un niño, y como tal, me dejo llevar mucho por mis emociones. Este blog es la válvula de escape.
En un post reciente recibí algunos comentarios un poco rudos. Y en todo, desde que sé muy poco de la vida hasta que soy p-a-t-é-t-i-c-o estoy de acuerdo, excepto en una cosa:
Las letras y el espacio que he usado en este blog para expresar mi ira, mi tristeza o mi melacolía NO SON UN DESPERDICIO.
Al fin y al cabo, si no tuviera este espacio para expresar mis lágrimas en letras, creo que estallaría.
¿Quién dice que los gays tenemos que comportarnos como pinches niñitas hijas de papi? ¿Y quién dice que los hombres tenemos que ser unos “machos” asquerosos, nacos y pendejos?
Ni madres, digo yo. Yo soy como yo quiero ser y me vale lo que me digan. Sí, hay veces que me gusta jotear y jotear bonito. Y hay veces que me gusta ser macho-naco-asqueros. Y ni lo uno me hace menos hombre ni lo otro me hace menos gay.
Mi lema es ése: ¡Yo soy Macho con M de Mujer! Y al que no le guste, puede meterse sus comentarios por donde mejor le quepan SIN que lo disfrute.
P.D.: No te lo tomes personal Memín, sabes que te quiero mucho
1. f. Arte de escribir con letra bella y correctamente formada, según diferentes estilos.
2. f. Conjunto de rasgos que caracterizan la escritura de una persona, de un documento, etc.
Que conste que escogí un texto donde mi letra no se viera tan pior
Estas dos acepciones (en mi caso) se contradicen completamente. Ya que el conjunto de rasgos que caracterizan a mi escritura la hacen, en realidad, una escritura que nada tiene que ver con las palabras “bella y correctamente formada”.
Desde que era niño siempre me han atacado por mi horrible letra. Mis cuadernos de primaria y secundaria están llenos de anotaciones de “mejorar letra”. Mis maestros en broma decían que yo iba a ser médico, por la espantosa letra.
Tal vez por eso nunca había considerado escribir. Escribir me daba miedo y me conformaba con imaginar. La primera vez que quise escribir fue cuando cursaba primero de secundaria, cuando un profesor (uno de los mejores que he tenido) que nos impartía “Introducción a la Física y a la Química” nos dejó de tarea escribir un cuento acerca de la tecnología. Y yo escribí el dichoso cuento, desbordado de errores, barbaridades e imaginación de un niño de once años y, por supuesto, con una letra espantosa. Y por primera vez recibí un halago. Ya no fue un típico “¡Mejora tu letra!”, sino un fantástico “Escribes muy bien”. Y me sentí grande, lo cual era extraño, porque el profesor mide 1.94 y siempre me sentía un enanito a su lado.
El remedio a mi horrible letra fue aprender a escribir manuscrita o cursiva. Ya no me tocó que me lo enseñaran en la escuela, sólo letra de molde. Mi mamá me enseñó, estando yo en secundaria, a escribir. Desde entonces mi caligrafía ha mejorado mucho, aunque sigue siendo horrible, pero se entiende. Mi problema es que al escribir en cursiva escribo más lento y me canso más, por lo que los apuntes escolares (y, en general, cualquier cosa diferente a pequeñas frases) los escribo con una mezcla molde-cursiva que, si bien no es horrible (como mi letra de molde) ni bonita (como intenta ser mi cursiva) se entiende.
Aun así, prefiero escribir en la máquina. Es menos cansado, puedo borrar sin que necesite hacer uso de tachones y nadie puede criticar mi caligrafía, pero sí mi estilo. Y además, cuando escribo a mano, hago dibujitos y líneas sin sentido en vez de ponerme a escribir; lo prefiero… y también es arte, ¿no?
A veces le pregunto a las personas “¿en dónde te ves en diez años?” y me responden, alardeando sabiduría: “¿y si me muero mañana?”
¿Está tan difundida la famosa frasesita de “vive cada día como su fuera el último”?
No es que esta frase no tenga sabiduría, que si la tiene, sino que creo que no todos la ven desde el punto de vista sabio.
Al decir que vivamos cada día como si fuera el último no quiere decir que hagamos como Homero Simpson, quien leyó esa frase en un libro de autoayuda y la puso en práctica… llorando y lamentándose de morir tan joven. Tampoco quiere decir que olvidemos el futuro y lo que el futuro nos trae.
Hay otra frase que creo es más inteligente y dice así: “Hoy es el primer día del resto de tu vida, ¿cómo lo vivirás?”
¿Más optimista, no? Si hoy nos fuéramos a morir no tendría sentido soñar, pero si vivir intensamente.
El mensaje de la frase “vive cada día como si fuera el último” no se refiere a que nos olvidemos del futuro, de los planes, de los sueños, de los proyectos, sino que hagamos de cada día una ocasión especial, que cuando vayamos a dormir podamos decir “aún no lo he hecho todo, pero si muriera hoy, sabría que HOY valió la pena vivir”.
Mi recomendación es ésta:
“Vive como si fueras a morir mañana. Sueña como si fueras a vivir por siempre”