Welcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!
Archive for March, 2008

Soledad que no sirve para meditar
March 1, 2008Me duele mucho que digas cosas por el estilo.
¡Joder! Tú sabes cómo soy: no soy precisamente bueno para iniciar conversaciones, y frases imperativas -casi groseras- como “entretenme” sólo matan las ganas de decir algo.
¡Te extraño mucho!
~°~°~°~°~°~
Punto y aparte. El otro día dos amigos a los que quiero mucho salieron juntos y se divirtieron matando zombies. Me hubiese encantado salir con ellos a matar zombies, el problema es que, mientras ellos viven a 20 minutos de distancia uno del otro, yo vivo a más de una hora.
Uno de mis mejores amigos, desde octubre del año pasado, vive en Estados Unidos con su horrible padre (a pesar de la manía de algunos por tenerle mala fe y decir que todo es un montaje).
A mi mejor amigo de facto ya ni lo veo. Es que es un chico muy egoísta, y cuando tiene algo que le procura alguna satisfacción, tiende a olvidarse de todo lo demás. Claro que, por otro lado, y aunque lo extraño, su ausencia me hace bien… por lo menos ya no lo pienso tanto.
Y mis demás amigos… bueno, ellos también tienen escuelas, tienen novias, tienen vidas… y muchos de ellos tienen intereses que no comparto…
Creo que esa obsesión enfermiza por tener novio tiene sus raíces en las actitudes que toman un par de personas que conzco: los problemas no importan, porque lo(la) tengo a él(ella). Y tal vez es una onda medio egoísta, pero no dudo que sea cierto: cuando alguien está en tu vida de esa manera, sabes por lo menos que eres lo más importante para ese alguien, así que sirve como un gran soporte emocional cuando los demás problemas se presentan… mayor al que te puede dar un amigo, porque dicho amigo no pretenden compartir su vida contigo… tal vez momentos, actitudes, diversiones, penas, alegrías… muchas cosas, pero no su vida.
Me siento solo. Quiero tener un amigo que viva a cinco minutos de mi casa y a quien, cuando me sienta aburrido, pueda hablarle por teléfono y salir, o ir a su casa, o que él venga a la mía, y hablar…
Estos últimos días han sido muy feos. Las tardes son aburridas, ni siquiera tengo ganas de leer (y eso es malo, porque DEBO leer), prender la tele o ver alguna película. Me siento solo en mi casa y no tengo con quién salir, ni a dónde, ni cómo, ni por qué.
¡Ven y sálvame!
