Lo que me pasa es que quiero hacer algo pero no quiero hacer nada de lo que tengo o puedo hacer.
Quiero un novio, carajo (me acuerdo de Memo xD). Es bobo y me tiene hasta la madre, pero es cierto.
No soy una mala persona, aunque no soy perfecto. Pero creo que tengo mucho que dar… mi egoísmo es raro, porque realmente recibir no me parece tan importante. Yo quiero que alguien acepte lo que áquel no aceptó nunca.
Alguien muy sabio me dijo que yo debía ser feliz y que siendo feliz lo demás vendría solo. Lo intenté y lo sigo intentando pero hasta ahora no lo he logrado. Una vez más, áquel tiene la culpa.
Yo lo conozco como muy pocas personas lo conocen y yo sé que él no era feliz. Él, por el contrario, era muy infeliz, y así le llegó la felicidad. No hubo atracción felicidad-felicidad, no hubo karma ni ninguna de esas cosas metafísicas.
Y entonces me pregunto: ¿dónde queda todo lo que me dijeron? ¿Qué sentido tiene, entonces, que intente ser feliz? ¿Por qué él, que no lo hizo, encontró lo que tanto quiero y yo, que por lo menos intento hacerlo, no?
Me vale lo que digan, no es lo mismo.
Soy gay. Y sí, me siento muy bien siéndolo y no reniego de mi condición, pero me hace la vida muy difícil. Puedo conocer muchos chicos que me caigan bien pero… ¿cómo saber si les laten los hombres? En primer lugar, nueve de cada diez chicos que conozca casualmente (en la escuela, o que sean amigos de mis amigos o equis cosa) serán heterosexuales, y el décimo no va a llevar un cartel en la espalda que diga “soy gay” (como yo no lo llevo). Podría tenerlo enfrente y nunca saberlo.
Ahí entra la opción A: Lugares “de ambiente” . Ok, en primera aquí, en la ciudad de Toluca, no hay lugares “de ambiente” que no sean antros. Y no, no cuento los baños de la comer ni el barandal de Grand Plaza porque para mí esos son lugares de gente urgida que busca un acostón. Con los antros pasa lo mismo, a veces, pero casi todo el mundo se va de fiesta los viernes, a divertirse y tal vez a lugar. Pero (maldito pero), como siempre, hay varios inconvenientes. Uno, a duras penas me dejan salir de noche. Dos, los lugares engentados me enferman. Tres, el olor del cigarro me hace vomitar.
Opción B: Internet. ¡Bendito www! Ahí sí que debería encontrar a alguien especial, ¿no creen? Pero no. Internet es una mierda para encontrar gente si no vives en la asqueross Mexicocity o en Monterrey o en alguna otra gran urbe. Las pocas personas que aparecen de Toluca o alrededores buscan un acostón, están horribles (que me disculpen los feos, pero de la vista nace el amor), son unas nenitas (con perdón de Pepe, a quien quiero mucho, pero que es una locaza de lo pior) o, pero aún, no saben escribir (y es que si mi primer contacto con alguien va a ser por escrito, me desanima mucho que no sepan diferenciar la b de la v).
Lo ideal para mí sería conocer a alguien de mi ciudad o de que estudiara en la escuela. Para mí el contacto es importante, y no soportaría estar con alguien a quien a duras penas pudiera ver una vez al mes (que, por cierto, el intento de rescate de mi primera relación fracasó justamente por eso).
Y hablando de mi primera relación, fíjense que me pasa algo muy tonto. Omar, mi ex, es un gran amigo. Nosotros terminamos una vez porque él vivía una etapa de desequilibrio emociona cañonsícima, después regresamos (pocos se enteraron de esto, pero en realidad es irrelevante), pero no duramos nada, porque él entró a la facultad y nos dejamos de ver.
RESULTA, pues, que yo pasé una temporadita sufriendo su ausencia (yo de verdad lo quería), llorando y soñando con él, oliendo su aroma, fantaseando, esperando. Casi todas las veces que nos vimos desde entonces (muy pocas, apenas una vez cada que había vacaciones es mucho decir) nos comportábamos con si fueramos novios. Besito, manita, te quiero, te extraño. Y esperanza, claro. Pero lo tonto pasa cuando se va acercando el día en que yo entraría a la facultad.
El destino maravilloso quiso que nuestras carreras estuvieran en la misma facultad… ¡divino! Efectivamente, ahora lo veo casi del diaro, pero, ¿qué creen? Que ya no me gusta. Sí, lo quiero como al gran amigo que tengo en él, pero ya no me gusta. Y no entiendo cómo es posible que de anhelar la miel de sus labios ahora le huya. Porque, maldita sea la puta madre de la hija de la chingada, él parece seguir muy interesado en mí. Incluso nos hemos besado un par de veces (besos que yo no rechazo por miedo a herirlo, pero que no siento ni disfruto ni deseo). Me lleva la chingada.
Y fíjense que conozco a varios maricones ahí en la facultad. He ahí el problema: maricones. Ya lo he dicho, grandes amigos míos son muy afeminados y yo respeto eso, pero no me va, no me va. A mí me gustan los hombres, ¿es difícil entender eso? ¡LOS HOMBRES! Varones, masculinos, XY: hombres. Y no, no pido un machote peloenpecho, misógino y asqueroso, incluso creo que el hombre ideal debe tener cierta dosis de sensibilidad y esas pendejadas femeninas, pero, ¿por qué tienen que ser unas nenitas babosas?
Y me respondo: porque sólo así las veo. Claro que hay muchos chicos gays que no son afeminados, pero ni sus madres se enteran de que son gays, y no es que sean de clóset, sino que no llevan su letrerote de “me gusta el pene” tatuado en la frente. Son chicos normales, como yo, pero la única manera de saber que son como yo es que me los tope en un antro de ambiente. Regresamos al punto A.
So, ¿qué hago? No quiero ir a lugares de ambiente, Internet no sirve, no me interezan las locazas. ¿Qué me queda? Nada.
Sí, soy una nentia estúpida que se acompleja por boberías, no me lo tienen que decir.
Yo sólo quiero querer a alguien y que ese alguien me quiera, por una vez. No sé si sea demasiado normal que los chicos gays nos enamoremos de nuestro mejor amigo heterosexual, pero no tienen idea de lo frustrante que es sentirse tan rechazado como me siento yo.
Estoy solo y no me gusta estar solo. Le tengo envidia a un par de personas que quiero y odio a la vez, porque estoy afuera, porque soy externo, porque soy el otro.
Y no saben lo mucho que me jode saber lo agradecidos que están conmigo, porque gracias a mí ellos están juntos. Pues hagan algo productivo y devuélvanme el favor.
(Con esta clase de comentarios, espantaría a cualquier prospecto, creo.)
Así que ya sabes, si eres de Toluca, Lerma o alrededores, gay, de 17 a 21 años, delgado de preferencia, varonil pero no machoestúpuido, soltero y en busca de algo serio y no de un acostón, tal vez te pueda interesar conocerme.
(¿Anuncios clasificados en mi propio blog? ¡Con los dos lectores que tengo no creo que sirva de mucho!)
Au revoir.