¡Ah, navidad!
Amada por muchos y criticada por muchos otros, pero al fin y al cabo, una época difícil de ignorar.
Hace como dos mil años y pico nació un hombre sabio. Es poco probable que haya sido el veinticinco de diciembre, pero bueno, alguna fecha había que poner… lo que sí es cierto es que ese hombre nació y su gran amor logró mover multitudes.
Él no luchaba por una causa política, al fin que, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Él luchaba por una causa espiritual y apostaba por el amor y la hermandad entre todos los seres humanos.
Si es verdad que caminó en las aguas y curó a los enfermos y resucitó de entre los muertos, no es algo que pueda asegurar, pues es cuestión de fe. Pero hay algo que sí les puedo decir: que él murió para salvar a la humanidad entera, siendo ésa la más grande demostración de amor.
(Y es que… ¿qué puede demostrar más amor, que morir por alguien?)
Pues bien, yo no vengo a hacer proselitismo de mi religión, sino a comentarles lo siguiente: la navidad es una época propicia para demostrar afecto. En lo personal, la navidad me inspira mucha felicidad, no sólo por lo que significa, sino por el ambiente festivo que crea. Adornitos y arbolitos y sí, también Santa Clauses, aunque sean un producto más de The Coca-Cola Company (porque al fin y al cabo, siempre he apostado por el capitalismo como mejor sistema socioeconómico y siempre he estado a favor de la globalización y del consumismo), y creo que ese ambiente y esa felicidad que me inspira es saludable para mí y para quienes me rodean.
Por eso hoy les digo: les amo. Con todo mi corazón y mi alma, porque son parte de mi vida.
Les deseo, de verdad, una muy feliz navidad y un muy próspero año nuevo… porque el mundo estará tan jodido como quieran, pero no por eso voy a dejar de tener fe.
Dios te bendiga.
NOTA: Este texto fue escrito y dirigido especialmente para mis compañeros y amigos del grupo de teatro Viento Nezahualcóyotl, pero quize compartirlo con mis queridos lectores y con todos mis amigos. Ojalá les guste y pasen unas muy hermosas fiestas (no digo navidad porque ya pasó, pero queda el año nuevo, los reyes magos… y, pues, todo el ambiente festivo sigue presente).
¡Saludos!



